no es que no me gustes, no es que esté cansada, no es que no te quiera ni ver. no es que esté aburrida.

automática

Si que bajamos y piscuchamos que cuando el ave que mira tu carne que cae cual campo de flores marchitas y reconozco en tu ser un camino de caras que sienten placer de que caiga. Si las cosas cubren el movimiento de tus piernas que se alargan marcadas sin mirarme, mis labios que se muerden tan rojos en mi cabeza, perdí cuando el hospital caía y las carnes, las carnes en el hospital me miraban y yo espero aún que entres y digas Jazmín, vamonos de acá. Y el chaleco vuela cae sobre las carnes mutiladas de atardecer brillante como la tinta de la pluma que corre. Así corrimos nosotros la última vez.

enero

una quemadura, el corazón del durazno, aire corrompido por el óxido del reloj. sílabas amontonándose y una idea vagabunda. miro el dorso de los libros por cuarta vez, arrancando voluntad de la sien, bajando hacia la idea recurrente de agarrar el calor con el impulso. voy corriendo por el pasillo que conecta el vacío con la razón, vuelvo sobre mis pensamientos de dios y todo lo que es perfecto y, aunque lo intente, sigo sin poder dormirme.
les contaste un cuento sabiendolo contar y creyeron que tu alma andaba mal.

mañana sigo con mis ideas, pero cambio mis actitudes. mañana soy diferente y me quedo callada. mañana sólo observo.
estar. correr. tener que decirte que ya no soporto la impotencia de tus pestañas que.
que una escritura automática no soluciona ni retracta mis ideas hacia vos, mi idealización de la que sigue que le falta que no puedo más pensar en que vos no pensás si yo siento lo que me pasa. si vos de pronto te ves adentro de una burbuja que no te gustaba, que mi inseguridad es demasiado grande y que ya no tenés ganas de decirme que me veo linda o que ya no se qué, entonces tenés que dignificarme y dejar de intentar. entonces la cultura de mi boca te dejará sin respiración para estar de pie junto a las raíces, junto al libro que te espera en el escritorio, pero junto a mis piernas y mis manos y mis caricias.