¡Loco, loco, loco! cuando anochesca en tu porteña soledad, por la rivera de tus sábanas vendré con un poema y un trombón a desvelarte el corazón.
¡Loco, loco, loco! como un acróbata demente saltaré sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí mi corazón de libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario