Peleandose


Los hombres se muerden tratando de sobrevivir, inmunes al afecto, moviendo su intelecto pero el corazón no.
En esta pelea donde nadie sabe cuál es el premio a los que vencen, ni cuándo se ha vencido ni el para qué vencer.

Espera. No juegues a ser otra persona. ¿Por qué has de correr para escaparte de vos, aturdiendo la dura ingenuidad?

Pensás que encontrar el camino liberal es lo que sirve en realidad. Hasta el girasol muchas, muchas vueltas da. Después vuelve a su lugar.

¿No ves que estoy parada? Mis pies no existen, no tengo suelo y me voy a caer. Estoy cayendo.
No me dejes nunca caer ni olvidar, que es maravilloso vivir y luchar. Soy más frágil de lo que crees, si no estás conmigo me marchitaré.

Mi talismán llama

Ah, te pude ver y el humo no me irritaba. Esta vez no escondías trucos de magia para mi. Esta vez yo era sólo Rómulo y vos sus esposa, su parte humana. Eras vos, al fin, la que me convertía. Eras como la luz en los ojos de un dictador al ver a su hija... Eras como sangre en tus pestañas. No puedo verte, necesito verme a mi entre las figuras que se asemejan lo suficiente, y necesito aire denso y hambre.
Imágenes fugaces de tu futuro, alondras y cascabeles... picotean el pan, toman el vino. Bosques subterráneos en tu hemisferio izquierdo, una pluma. Algo así como la libertad reducida a un sonido, una mirada. Te anuncian que se acerca con todo aquello que esperás. Rizos infinitos te cubren, ves desde arriba, sólo una vez. Recordalo.