Mi talismán llama
Ah, te pude ver y el humo no me irritaba. Esta vez no escondías trucos de magia para mi. Esta vez yo era sólo Rómulo y vos sus esposa, su parte humana. Eras vos, al fin, la que me convertía. Eras como la luz en los ojos de un dictador al ver a su hija... Eras como sangre en tus pestañas. No puedo verte, necesito verme a mi entre las figuras que se asemejan lo suficiente, y necesito aire denso y hambre.
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