Debe haber algo relevante en la infinidad de los mares cansados,
podría ser que las calles iluminaran otras miradas o simplificadas irrealidades que se cruzan y así mueren.
Concluye la voluntad del yeso que me presiona bajo la carretera.
La verdaera razón del llanto excede de mis paredes granuladas, y así cesa
por sobre la superficie. Nada más pensaríamos en la ansiedad
desparramada por el borde de los discursos y tactos
vagos de marfil en bruto.

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