Yo era el rey de este lugar, vivía en la cima de la colina. Desde el palacio se veía el mar y en el jardín la corte reía. Tenìamos sol, vino a granel, y así pasamos los días. Tomando el té, riendonos al fin ¿por qué murió la gente mia?
Yo era el rey de este lugar aunque muy bien no lo conocía. Me habían dicho que atrás de el mar el pueblo entero pedía comida. No los oí, qué vil razón ¡les molestaba su barriga!. Yo era su rey, así lo dijo Dios. Yo era el amor, la luz divina.
Yo era el rey de este lugar, hasta que un día llegaron ellos. Gente brutal, sin corazón, que destruyó el mundo nuestro. ¡Revolución, Revolución! cantaban las furiosas bestias. La corte al fin fue muerta sin piedad y mi mansión hoy es cenizas.
¡Libertad, Libertad!
Yo era el rey de este lugar, tenía cien capas de seda fina. Estoy desnudo, si quieren verme bailando a través de las colinas.
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