vamos llegando despacito a la sierra y tenemos el cerrojo para abrir el camino. el mapa te lo dio tu abuelita cuando merendaban tostadas y té.
dibujando los pasos sobre nubes que no te dejan caer, son muy naranjas, deben tener sed luego de haber llorado tanto tiempo. creo que deberías hacerles osquillas antes de despedirte.
tu cuarto queda abajo y vamos yendo cada vez que cae la noche. porque la noche te roba el mapa y no podemos seguir, pero si me abrazás amanece de golpe, como si tuvieras un reloj de mentira que confunde a los tesoros enterrados en las ideas.
seguimos de largo porque cuesta volver a subir cuando probaste la piel (o eso dicen),
vamos llegando despacito para poder ver todas las formas hasta que no sean más. paramos a probar la miel de las historias de verdad.
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