Es tu esmeralda, es el encuadre que lográs y el marco que le das. Es el violín y el papelillo.
No me separo de las ganas de envejecer, de regalar toda mi fé, sabés que no podés controlar tus movimientos que son. Son eso, son tardes enteras caminando sobre todos los techos. Se borran y se caen porque es tu risa la que me da calor, me da terror, te encanta y ni parece.
Te acomodás, regulando mi cuerpo hasta nublarme la boca, hasta sacarme el sabor.

+J

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