Quieres que yo no deje nunca más de quererte.

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Un capitán se anda cayendo al océano sin sospechar la desesperación que
genera en sus marineros el viento de popa.
Un capitán se confundió de lugar, dejando que el humo
le ahogue el cráneo eternamente.
El viento se cuestiona tal arrojo negligente a un mar que jamás volverá a ser el mismo
luego que la sal encoja las ideas, disolviendo el cuerpo hasta moléculas
de mar, eliminando del barco toda oportunidad de rozar las espinas o del café con leche
por la madrugada.
Un capitán se confundió la muerte con el azar.
¡Loco, loco, loco! cuando anochesca en tu porteña soledad, por la rivera de tus sábanas vendré con un poema y un trombón a desvelarte el corazón.

¡Loco, loco, loco! como un acróbata demente saltaré sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí mi corazón de libertad.
tengo en mi corazón una colección de "s" tuyas no pronunciadas. guardo muy en el alma la de las frases, la que dijiste "qué lindo so". dejame decirte "más linda sos vos".

Cortá zar

Si miramos que del otro lado del horizonte, donde las costas se tornan más altas y anchas, más largas y profundas e indudablemente más imposibles, existe una tierra prometida, tal vez dos mas dos pueda comenzar a ser cinco.
Si conseguimos evitar los colores encendidos o los aromas opacos de alma y nos desviamos a un pretérito imperfecto cansado de recriminar cuando el verde se ensortija sobre el pavimento y las agujas se desvanecen, tenemos una fobia menos.
Y si te digo que en mi realidad tu piel es perfecta y tu voz abraza el miedo sólo dejandome la duda como método de escape, entenderías que todo esto podría ser una confusión sin ganas de probar el sabor, no me creerías, pues desde el balcón yo veo otro espejo que más imperfecto es que el que me querés mostrar.
Estaríamos en el terreno enemigo.