Entonces es hora de empezar otra vez

Un girasol de sonrisas, llenas de solcito a la mañana, hojas de los árboles cayendo sobre tu cabeza y un diente de león que solía ser.
Estamos sentadas, y una vez me dijiste que no te gusta cuando hay muchas nubes o cuando nos quedamos sin galletitas. Me pongo a pensar en todo aquello que dejamos pasar mientras veiamos a las flores estremecerse, tan graciosas y elegantes.
Me decís, como leyendome el pensamiento "Que líndos son los días juntas, ¿no?"
Te digo que sí, te miro y me pongo a escribir.

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