Como un ladrón que se te acerca con un altavoz y sólo en el volumen más fuerte alardea que quiere cuidarte. Y te tira gente de gas orégano que repite una y otra vez lo que viste girar y vaciarse en el lavarropas, el otro día. Y lo mejor se fue por un tubito, con el agua.
Sólo queda una persona vacía, pero ojo, huele bien... y ni hablar de su color.
Haciendo Plata -
Para nuestro Macri querido.
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